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miércoles, 9 de enero de 2013

Desprecio



Las suaves páginas del libro
vuelan libres entre sus manos,
los bordes dorados de las páginas
aletean como el rebelde mechón
que lánguidamente se balancea
en el vacío.
Sus brazos parecen nevados
de tan blancos, tan sólo
la fina línea de sus venas
habla de la vida que ahora,
tras la neblina que me cubre los ojos,
veo latir en sus muñecas.

Absorta en la lectura
ha dejado al descubierto
(yo creo que intencionadamente)
su nuca, que desciende
y desaparece tras el cuello de la blusa.

Fui su sombra y  atendí a todos
sus caprichos esperando una palabra
amable, una mirada, más tan solo
he cosechado su desprecio.

Todavía siento en el pecho
su pequeño dedo índice
clavándose, mientras agitaba
la cabeza y se reía burlonamente.
Se burlaba de mi, de mi afecto,
de mi manos de trabajador.
Y fue entonces cuando sus labios
dibujaron aquel despectivo JAMÁS.

Ahora, de pie tras su sillón
dudo, hasta que oigo su afilada voz:

- ¿todavía estás ahí?
- ¿qué hace un bruto como tu
llorando de amor?.

Ya no tengo dudas, ya sé lo
que debo hacer con ese fino cuello.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Flores en la nieve

Foto de Gloria Reyna

"Para Marta, con cariño y admiración"

Con cada día que respira, muere el pasado.
Y el lagarto se desprende de su muda
y la luz deja al desnudo el alma.
Sin máscara, ya no eres tu,
eres otro, eres el mundo hostil.
Y ya no siento amor,
y ya no siento lástima,
y ya el alma se endurece.

Te reto, no pasas,
¡ hasta aquí hemos llegado!
La puerta en las narices,
porque ya no hay piedad para ti,
sólo eres un pasado inexplicable.
¿cómo pudo ser? ¿que me cegó?
Ya no queda sitio ni lugar
entre nosotros para la distancia corta.
Me queda el arduo trabajo
de orfebrería, para convertir tu locura
en escarcha que derrita el sol

Y ya siento el corazón,
y ya la flor se pliega hacia el cielo
y ya los lirios nacen en la nieve.

lunes, 18 de junio de 2012

Bueno, ¿cuánto es?


Camprodón, Barcelona


Al anochecer, recogía los encargos
y nunca se los llevaba sin pagar.
Las primeras palabras que salían
de su boca cuando entraba
por la puerta, eran:
- Bueno, ¿cuánto es?

Y sacaba la cartera ya
dispuesto a pagar.
Dinero arado al campo,
hasta romperse las manos.
Rastrillando a pie tras las mulas,
dando vueltas y más vueltas.

El padre a por los vestidos
de las hijas, todos iguales.
-Bueno,¿cuánto es?

viernes, 28 de octubre de 2011

Diente de león -La madre

Malpartit, foto de Gloria Reyna


Hoy para una madre, no existe cielo ni tierra
ajena a todo, sus piernas apenas la sostienen.
la congoja no le cabe en el pecho, toda ella se ha roto
y no quiere dejarlo solo, no quiere dejarlo ir.
Las palabras de consuelo le retumban en la cabeza,
No acaba de creerse lo sucedido,
era un día como cualquier otro
y sólo lo dejó un instante,
Ahí las lagunas de su mente, sólo la dejan recordar los gritos
el mugido de las bestias en el establo
y la imagen de su hijo entre las patas de los animales.
Ya no le reñirá por llenarse los bolsillo con el maíz de las gallinas,
Desmadejado, como un espantapájaros,
allí quedó en el establo.

Recuerda al padre llegando
del campo y abriéndose paso entre las bestias
apartándola a ella de un empujón,
dando puñetazos y patadas a todo lo que
encontraba a su paso hasta que lo recogió
del suelo y salió corriendo y gritando
como un loco en busca del médico.
Pero ella no corrió, se quedo en el establo
mirando como se alejaban,
sabia que era demasiado tarde,
no había nada que hacer
lo sentía así porque minutos
antes de encontrarlo ella ya sentía
en sus entrañas que su hijo estaba muerto.

Ahora dos mujeres la ayudan a seguir adelante
hacia la tapia blanca a la que no quiere llegar,
Intenta no encontrarse con la mirada acusadora del padre.
El sol la ciega, o tal vez sea ese dolor
agudo que cada vez se hace más grande.
¿Por qué a su niño?, ¿por qué a ella?,
¿por qué Dios?
¿Por qué?

-Fin-


miércoles, 26 de octubre de 2011

Diente de león -El padre

Foto de Gloria Reyna


Como inflorescencia madura que
el viento arranca y dispersa en el aire
así se lo han arrebatado entre todos.
El primer culpable de su agonía,
ese Dios en el que no cree ni conoce y
que celoso y vengativo le ha robado la vida.
Cómplice de esta horrible felonía,
la insensata mujer que se llamaba
así misma madre.
Si pudiera, se arrancaría el corazón
con la mano para acabar con este dolor
que se le extiende por todo el cuerpo,
como metástasis de la horrorosa realidad
que a ratos le asalta en su embotada mente.

A penas puede mover la mano derecha,
debió rompérsela cuando entró en el establo
y la emprendió a patadas y puñetazos
con todo lo que encontró en el camino.
Sólo quería rescatar a su hijo, a su
pequeño, de las pezuñas de las bestias.

No vio a nadie cuando salio corriendo hacia
la casa del médico, solo oía gritos que lo
llamaban para que se detuviera, no podía hacerlo
no podía reconocer la terrible evidencia
que voceaba el cuerpo desmadejado de su pequeño.

Ni la familia ni los amigos le han dicho una palabra,
prefiere que sigan así, mudos; no podría soportar ninguna
de esas malditas palabras de consuelo que
mecánicamente recitan.

Nunca, nunca perdonará a su mujer,
ni a ella ni a Dios, en el que antes no pensaba
y ahora no puede quitar de su cabeza.
No quiere deshacerse del resentimiento
que le ha nacido contra ellos,
ese será su único consuelo.

jueves, 6 de octubre de 2011

En la mente de un asesino

Foto de Gloria Reyna

Hoy todo cambiará, la vida empezará de nuevo
sin que nadie lo sospeche.
Dejaré de ser "el del almacén frigorífico”,
ese del que no saben el nombre,
del que apenas han visto el rostro.
Siempre con la carga a cuestas,
con la pieza de tela manchada
echada por encima de la cabeza
como si eso me librase de la sangre.
Creen que es un trabajo ingrato estar todo el día
yendo y viendo con la carne a cuestas.
Pero yo disfruto, estoy donde quiero estar.
El ignorante, el don nadie,
les dará una lección a todos.
La sangre correrá por mis manos
porque es la única que puede acallar mi mente
y hacer desaparecer las voces.
Cada noche igual, en cuanto me tiendo en la cama
ahí están sin dejarme descansar.
Cada día me siento más débil, me faltan las fuerzas
por eso he decidido hacerlo hoy,
antes que no pueda moverme.
Esta tarde, cuando ya todos se hayan ido
cogeré prestada para la ocasión
la cuchilla de despiece. Es mi preferida.
De mango corto y con los dientes bien afilados.
Mañana sólo yo sabré de quién
es el perfume que me cubre.
La impaciencia me mata,
noto cómo me palpita el corazón.
No puedo esperar más.

Cada noche a la misma hora
sale del hospital para irse a casa,
camina rápido para que no se le escape
el autobús nocturno.
La espera en la parada se le hace eterna.
Por suerte, hoy, hay otra mujer que también aguarda
le sonríe y se sienta a su lado.
Respira aliviada.

Apenas hay tráfico, éste el es momento.
Un movimiento rápido alrededor del cuello
y dejará de preocuparse por cobrar a fin de mes.
Su grito quedará ahogado en sangre.

El día se cuela por el pequeño ventanuco
de la cámara frigorífica del matadero.
Las reses abiertas en canal aguardan colgadas
y alineadas para ser transportadas y distribuidas.
Extraño ver entre las bestias unos pies desnudos
que se balancean; por su dedos resbala lenta la vida.

Ha sido un trabajo limpio, como de costumbre.
Todo está lavado y aseado,
ya he guardado el traje y la peluca,
puedo dormir tranquilo
Una última mirada a mi trofeo,
algo insignificante para recordar esta noche.
Estoy impaciente por ver la noticia
en los periódicos.
No saben que mi colección no ha hecho
más que empezar.

En un tablero de corcho pinchadas como
mariposas, un par de pestañas
han dejado de parpadear.
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sábado, 9 de julio de 2011

La Galera 2ª parte

Foto de Fernando Reyna


Siete lunas han pasado desde que se lo llevaron mar adentro. Entre el rumor de las olas oye la voz de su compañera que lo llama para que regrese, o tal vez se está volviendo loco como esos hombres blancos que ha visto atarse al palo mayor para no sucumbir a lo que, con el miedo reflejado en el rostro, llaman cantos de sirena.

Añora sus noches de amor junto al fuego, el aroma envolvente de su negra y reluciente piel y las canciones que abrazados se susurraban. Lejos de estas espantosas aguas que una veces asisten silenciosas a su desgracia y otras bramando y saltando sobre la cubierta de la galera, intentan arrastrarlo a sus profundidades.

Intenta recordar el tiempo que ha pasado esclavizado lejos de su hogar. Si pudiera marcaría con sus cadenas ese cielo que ahora parece reflejar el bronce de los cañones.

Poco a poco la bruma se va disipando, los marinos izan velas y colocan el aparejo. El firmamento ilumina sus grilletes, cuánto se parece esta luna a la que le iluminaba el camino en las noches de caza, y a la que le agradecía cada día vivido. No sabé cuando ni cómo, pero está seguro que volverá a ser libre, tal vez bajo otra luna.
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domingo, 15 de mayo de 2011

El cuervo

Foto de María Alba Reyna


El cuervo sobrevuela la casa
y planea hasta posarse en la
valla.
Mira desafiante y arrogante
a las golondrinas que lo
observan.
Se cree superior porque ha
nacido cuervo.
El humo de la casa le avisa
que el viento ha cambiado su
rumbo.
Es hora de partir, orgulloso
extiende las alas todo lo que puede
para asombro de las pequeñas
golondrinas, que con el pico
abierto de admiración
lo ven partir.
¡Qué hermosas alas, lástima
que sea tan serio y antipático!

sábado, 14 de mayo de 2011

La montaña

Andorra, foto de Antonio Marset


Me voy a encargar un traje a medida,
la tela será suave y ligera
porque ya llega el verano.

Lo quiero en tonos verdes tornasolados
y para dar un  toque de color,
que me borden en la falda 
unos cerezos en flor.

El borde irá ribeteado del azul
casi transparente de un revoltoso río.

Para mi cumbre elegiré un pequeño tocado
de nubes con un bordado de pájaros
volando con  las alas extendidas.

Al amanecer mi vestido brillará
con las gotas del rocío.

viernes, 6 de mayo de 2011

Los globos

Foto de Fernando Reyna


Lleva los pies descalzos, y la cara a medio
lavar, o a medio ensuciar.
Sus ojos negros y redondos miran las golosinas
que han puesto en el pequeño
mercadillo del pueblo.
¡Un respiro después de tanto trabajo!,
no ha hecho más que andar detrás de su madre
para vender los globos de colorines y
alguna pulserita de cuentas.
La voz cansada y nerviosa de su madre
la despierta, y corre tras ella
no la vaya a dejar por ahí,
como ya le sucedió un día que le
quiso dar una lección.
¡Que mal lo pasó!
Al final casi llora,
pero se aguantó porque sabía que con
tanto payo a su alrededor no servía de mucho
que una gitanita se pusiera a llorar.
Así que con un pequeño trote sigue a su madre
que empuja trabajosamente el cochecito
cargado de chucherías y globos.
Se olvida por instante de las golosinas
hoy está feliz, ni siquiera el hambre que ya nota
le nublará el día, podrá jugar con
los globos que su madre no ha podido vender.

miércoles, 27 de abril de 2011

La tormenta

Foto: Gloria Reyna, "Almacellas"


La camiseta completamente
empapada en sudor,
las manos le duelen
pero no puede parar
tiene el tiempo justo,
lo nota por el viento
que se ha levantado y
que llega cargado de
malos augurios.
La presiente, la huele en
el aire, como las cornejas
que asustadas y previsoras
han desaparecido.
El perro con la cola entre
las patas se ha metido bajo
el destartalado carro.
Coge de las riendas al borrico
y tira de él con desespero, pero
el animal atemorizado ha clavado en
la tierra sus cuatro patas, y
no quiere moverse.
El carro cruje con el peso
de la cosecha, no puede perder
nada, es lo que tienen para
sobrevivir, la mitad para vender
por dos reales y lo que quede
para la casa.
Con la tarde convertida en noche cerrada
y entre nubes de polvo,
que le hieren la cara y los brazos
allá va, empujando al viento
que arremete contra él y le hace tambalear
En la lejanía el sonido amenazador
de la tormenta que se acerca,
mezclado con las voces que
lo llaman y que lo guían hacia
el hogar.

domingo, 17 de abril de 2011

La Muñeca



Entraron en nuestra pequeña tienda,
madre e hija, las dos vestidas
como para un gran acontecimiento,
La niña de apenas dos años, lleva
un vestido precioso, pero el mio
no desmerece, porque me han
arreglado para la ocasión.

La sientan, le arreglan con cuidado
el vestido y encienden los focos.
Entonces es cuando entro en acción,
sentada en su regazo sonrío.
Pero no me quiere, me rechaza,
¡nunca en la vida me había pasado
cosa igual!

Mis ojos azules y transparentes
brillan, estoy a punto de echarme
a llorar, pero me controlo y aguanto,
soy una profesional.

La pequeña rebelde nos dedica
una mueca de desagrado, mejor que no
insistan en que sonría, será peor.

No me muevo, ni tampoco pestañeo.
Los focos me achicharran.
- ¡acabemos cuanto antes!

Por fin, el clic de la cámara, mi suplicio
terminó, y me alejo de esta niña
impertinente y consentida.
- ¡Qué se habrá creído la mocosa, que
las muñecas elegimos nuestro destino!

sábado, 9 de abril de 2011

Sin Nombre




Ya no tengo nombre, lo dejé en la calle,
ahora solo soy 5-A, y me siento a esperar.
Miro fijamente una de las muchas pantallas
que cuelgan del techo y que reclaman mi
atención insistentemente:
- Siga atento a la pantalla
- últimas llamadas a los números: K-2, T-7, L43.

Intento aparentar indiferencia y tranquilidad, pero
a mi lado un tipo enorme mueve aceleradamente
sus piernas en un tic nervioso de clara impaciencia.
Con ese movimiento, queramos o no,  nos agitamos
todos los que estamos sentados en la misma fila
de sillas.
A mi izquierda una chica de pelo rizado sentada en el
filo de la silla, preparada para salir a la carrera
en cuanto salga su nombre, ¿será G-104?
Y así todos los que observamos casi sin pestañear
los números que aparecen y desaparecen.
Para mis adentros repaso lo que voy a decir,
y lo que alegaré en mi defensa si el funcionario
de turno me pone contra las cuerdas.
- 5-A, a la mesa 38

Soy yo, ya llego mi hora, y me acerco al mostrador,
haciendo ver que sonrío y que me fio de ella.
Saludo sin mucho convencimiento porque nunca
obtengo respuesta, pero esta mañana,
me ha mirado fijamente a los ojos y me ha dicho:
- ¡Buenos días!

Me quedé sin habla y en blanco,
 ¡esto no estaba previsto!
Mejor vuelvo otro día.

jueves, 7 de abril de 2011

Llueve

Estático y un poco tenso,
se distrae mirando por la ventana,
como la luz de los relámpagos
ilumina el cielo negro ceniza
de la tarde que se aleja.
Observa meditabundo como las
gotitas resbalan unas tras otras
en una loca carrera hacia
el charquito que se ha
formado al final de la ventana.
Está pensativo y melancólico,
porque la tristeza de ella le
hiere el corazón, verla
deambular por el piso
con el semblante serio y oscuro
se le hace insoportable.
Intuye que algo grave
le ha sucedido.
Tal vez, su pena se deba a
alguna de esas puñaladas traperas
que da la vida o algún mal bicho
al que gustoso le arañaria la cara.
Mientras contempla el cristal
empañado de lluvia, medita cómo
decirle que se anime, que no se
acobarde que él la quiere y la necesita,
que estará a su lado pase lo que pase,
porque tras la tormenta siempre,
siempre, sale el Sol.
Está decidido, lo va a intentar,
asi que despacito se le acerca
al oido y suavemente le dice
ronroneando:
 ¡Miauuuu!!
Foto de Sandra, "Messi"

lunes, 4 de abril de 2011

La Huida

Foto de la web


Tomé una importante decisión
irme al Polo sin remisión.
Mis ideas pensé voy a frescar,
y así mejor podré pensar.
Me despedí de familia y amigos
y rumbo puse a los hielos.
Por el camino recogí
unas ramitas secas que allí ví
En una plataforma helada
comencé a hacer una fogata.
Un avión aterrizó
y un grupo de rusos bajó
unos con champaña  brindaron
mientras otros fotos sacaron.
Me vuelvo, no resisto
abandono corriendo el frio
dejo de hacer el indio,
desisto.