sábado, 7 de mayo de 2011

Todo mi amor ....

Foto de Fernando Reyna

Todo mi amor para ti,
por ese beso en mis ojos dormidos.
Todo mi amor para ti,
por aquella mirada cómplice
que solo los dos compartimos.
Todo mi amor para ti,
por tu mano firme que abriga
a la mía.
Todo mi amor para ti,
por esa caricia
que resbala lentamente por mi pelo.
Todo mi amor para ti,
por ese abrazo en el que me refugio.
Todo mi amor para ti,
por tu vida que ahora es la mía.

viernes, 6 de mayo de 2011

Los globos

Foto de Fernando Reyna


Lleva los pies descalzos, y la cara a medio
lavar, o a medio ensuciar.
Sus ojos negros y redondos miran las golosinas
que han puesto en el pequeño
mercadillo del pueblo.
¡Un respiro después de tanto trabajo!,
no ha hecho más que andar detrás de su madre
para vender los globos de colorines y
alguna pulserita de cuentas.
La voz cansada y nerviosa de su madre
la despierta, y corre tras ella
no la vaya a dejar por ahí,
como ya le sucedió un día que le
quiso dar una lección.
¡Que mal lo pasó!
Al final casi llora,
pero se aguantó porque sabía que con
tanto payo a su alrededor no servía de mucho
que una gitanita se pusiera a llorar.
Así que con un pequeño trote sigue a su madre
que empuja trabajosamente el cochecito
cargado de chucherías y globos.
Se olvida por instante de las golosinas
hoy está feliz, ni siquiera el hambre que ya nota
le nublará el día, podrá jugar con
los globos que su madre no ha podido vender.

jueves, 5 de mayo de 2011

El robo


Se cree que lo tiene
pero sin pedirle permiso
se lo quité.
Fue una tarea sencilla.
Como ladrón de guante blanco se 
lo robé con sigilo y discreción,
ni cuenta se dio, distraído
como estaba en sus quehaceres
domésticos.

No creo que lo eche de menos porque
apenas lo utilizaba, y si nota alguna molestia
seguro la achacará al estrés del trabajo
o a la falta de ejercicio.

En la remota hipótesis de que un día
se diera cuenta de su falta,
me haré la disimulada.
que vaya a la oficina de objetos perdidos

Pero por mucho que busque,
no lo encontrará,
lo tengo bien guardado,
es mi secreto y no pienso decir dónde.

Solo una advertencia les hago,
tengan cuidado porque por ahí anda
un hombre descorazonado.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sobredosis



Hay un silencio que no dice mil palabras
sino mil ausencias,
mil no me importas nada,
mil abandonos,
mil egoísmos
mil frialdades
mil engaños
mil, cien mil y hasta un millón.
Yo que soy una sentimental,
que no calculo mis pasos,
ni cronometro mis tiempos
huyo de esos vacíos llenos
de aspereza y de dureza.
No quiero morir por sobredosis
de silencio.

martes, 3 de mayo de 2011

Borrar

Foto de Antonio Marset

Necesito una de esas que no emborronan
el papel y que no dejan huella ni de
lo escrito ni vivido.

Cuando estuviera triste me
borraría hasta que no me quedase
señal de ese rictus estúpido,
que tira hacia abajo de
las comisuras de la boca.

También dejaría en blanco mis
sueños y mis fantasías y así
nunca más me dejarían el
corazón como queso de gruyere.

Y cuando un día me mire al derecho y
me vea al revés, me borraré del todo y
me quedaré como nueva.

¿Quién me presta
una goma de borrar?

lunes, 2 de mayo de 2011

El vigilante

Foto de Fernando Reyna

Hace poco que me contrataron
y me tomo muy en serio mi trabajo,
vigilo sin descanso.
Nadie se me escapa,
ni siquiera los que pasan rápidos
sin decirme ni hola ni adiós.
Peor para ellos
porque el día que se paren
les señalaré sus ojeras,
su ceño fruncido y
sus kilos de más o de menos.
Es evidente que prefiero
a la gente educada que me dedica
su tiempo aunque sea brevemente,
y por eso no me importa
ayudarles con los últimos
retoques y aconsejarles sobre
que sonrisa es la mejor para
afrontar el día.
Como soy un poco tímido,
me da un poco de vergüenza,
cuando los nuevos me observan
fijamente, casi sin pestañear.
¡no soy un bicho raro!.
A los despistados les tengo pánico,
porque más de una vez,
he tenido un encontronazo con ellos,
y no hemos acabado en urgencias
de milagro.
Y aunque tengo buen talante,
me cuesta aguantar a esos que
cuando se creen que no los veo,
me echan el aliento a la cara,
y me dejan sin ver nada.
Mi debilidad son los más pequeños
cuando se me acercan
y sin más me plantan un beso,
aunque me dejen sus morritos
churretosos en mi reluciente traje.
Pero no me puedo quejar,
porque una vez a la semana
tengo a mi servicio un equipo de
belleza que me deja hecho un primor.
¡soy un espejo con suerte!