sábado, 30 de abril de 2011

La isla


Cierra con fuerza los párpados
igual que ha hecho con todo
lo que daba al exterior,
puertas y ventanas cerradas
a cal y canto.
Ni un rayo de sol, ni un
átomo de polvo podrán entrar,
El silencio, ese que dicen que
es parte de la música, le rodea.
Ya no oye el aullido de los
perros ni el insufrible canto
de las cigarras.
Noche en vela, silenciosa y
oscura de un día convertido
en isla.
Al amanecer ya no oyó
cantar al gallo.

viernes, 29 de abril de 2011

Vino dulce

Foto de Fernando Reyna



Con los carros cargados de uva,
los hombres ya vuelven de la vendimia,
en sus rostros cansados
la satisfacción por la buena cosecha.

Con el trasiego del ir y venir a los lagares
algún racimo se va perdiendo,
caen y alfombran el camino con 
su color morado.
Bajo el sol del estío, las calles del pueblo
ya huelen a vino dulce.

jueves, 28 de abril de 2011

Ingratitud

Foto de Fernando Reyna

La riego, la abono,
le pongo música y le hablo.

Me siento y espero, 
hay que tener paciencia,
estas cosas toman su tiempo.

Pasan las horas y los días
sin dar señales de vida
ni una flor, ni un fruto,
sólo me devuelve su dureza
y su mutismo.

Me digo que tengo que ser
constante, perseverar,
y que para testaruda yo,
seguro que al final
se le ablanda el corazón.

Pasan más días,
estoy angustiada, no sé que pensar,
no oigo el latido de su corazón, 
ni respira ni inspira.

Me rindo,
ya me advirtieron que de ti 
no sacaría nunca provecho.

Todos mis cuidados han
sido inútiles.
¡Adiós piedra ingrata!


miércoles, 27 de abril de 2011

La tormenta

Foto: Gloria Reyna, "Almacellas"


La camiseta completamente
empapada en sudor,
las manos le duelen
pero no puede parar
tiene el tiempo justo,
lo nota por el viento
que se ha levantado y
que llega cargado de
malos augurios.
La presiente, la huele en
el aire, como las cornejas
que asustadas y previsoras
han desaparecido.
El perro con la cola entre
las patas se ha metido bajo
el destartalado carro.
Coge de las riendas al borrico
y tira de él con desespero, pero
el animal atemorizado ha clavado en
la tierra sus cuatro patas, y
no quiere moverse.
El carro cruje con el peso
de la cosecha, no puede perder
nada, es lo que tienen para
sobrevivir, la mitad para vender
por dos reales y lo que quede
para la casa.
Con la tarde convertida en noche cerrada
y entre nubes de polvo,
que le hieren la cara y los brazos
allá va, empujando al viento
que arremete contra él y le hace tambalear
En la lejanía el sonido amenazador
de la tormenta que se acerca,
mezclado con las voces que
lo llaman y que lo guían hacia
el hogar.

martes, 26 de abril de 2011

Añoranzas

Foto de Fernando Reyna


Cogió su vida, se la echó a la
espalda y ya nunca más volvió
la vista atrás.

Se marchó sin despedidas,
empujado por su destino,
solo el camino de chopos le
fue a despedir.

En sus oídos el ruido del agua liberada 
que bajaba rauda por la acequia
bañando los campos de alfalfa.

En su boca el sabor del pan recién hecho,
y en sus dedos la bolita de miga que
acostumbraba a hacer para saber
si estaba bien cocido.

En sus ojos vigilantes las máquinas
que procesaban el trigo hasta
convertirlo en su blanco e inmaculado
destino.

Y en su resignado corazón,
solo añoranzas de su casa y
de sus amados libros.

lunes, 25 de abril de 2011

El crimen



Estoy tranquila,
hasta podría decirse
que parezco mansa.
Pero que nadie se engañe
tengo mal carácter.
Y aunque esta noche
disfruto de una brisa fresca
que arremolina mis aguas,
a más de uno me he tragado
Soy fría y calculadora
y cuando tengo hambre
no reparo ni en edad ni en sexo,
me da igual.
Esta noche no tengo sueño
la luna llena me acompaña,
es mi cómplice, 
y me gusta verla reflejada
en mis aguas.
Oigo pasos que titubean,
alguien se acerca.
- Luna escondete,
no quiero que me espantes la presa.
Ya noto sus pies chapoteando
en la orilla.
- Ven presa, a nadie le importas,
sólo a mi, yo te acogeré en mi
oscuro seno de sargazos.
De nuevo la luna, mi cómplice, se asoma.
Esta es una noche como cualquier otra,
en la calma de mis aguas
un zapato flota.