| Ventana en Menorca |
Entre lágrimas negras
olvidé el camino.
Y ahora, busco su rastro
en cada pisada, en cada rama partida.
Puede que no sea tarde
para apostar de nuevo el corazón.
Dejaré de buscar remiendo
cuando todavía no sé si hay desgarro.
de presentir la oscuridad
al ver los primeros rayos del día.
Una vida, sólo una vida por vivir,
leyenda que me tatuaré en lugar
bien visible del alma.
Los muros nunca llegan hasta el cielo,
las hojas siempre tiemblan
al caer en el vacío.
Estoy en la cuerda floja.
Pero, quién no
cuando se enamora...