miércoles, 8 de junio de 2011

Azul

Málaga, Foto de la web



Bien claro se leía que era suyo
pero lo decía de tal manera que me lo tomé como una invitación.
De puntillas y sin hacer ruido me he colado en su mundo.
El azul me abraza por la cintura y
sin saber quién es
me he dejado llevar sin preguntar nada.
La pasión de sus ojos me guía
por las calles entre la gente
por el parque bajo la sombra de los toldos
por el puerto y su malecón.
Envuelta en el aroma de los jazmines
regreso con el recuerdo de su mirada
He visto el cielo y el mar en sus otros.
Todo era azul, su azul.

lunes, 6 de junio de 2011

En la noche 2

Foto de María Alba Reyna

Nadie la oye entrar, ni la verja grita ni la hierba tiembla. Los árboles que rodean la casa y que en verano la protegen del sol, no se estremecen cuando la hoja recién afilada pasa entre ellos. Las cigarras siguen con su peculiar concierto ajenas a la ira contenida de unos labios que a duras penas disimulan su impaciencia. La mano derecha aprieta el mango de madera con el afán de quien se agarra al cuello de su presa.

Todo lo tiene calculado, primero el hombre; sólo un golpe con todas sus fuerzas. Después la mujer que sin tiempo a reaccionar no tendrá alternativa, sólo morir. La niña la última. Tal vez si no está muy cansada pueda hacerlo con sus manos. Sentir que la vida le pertenece y la muerte también.

Sentada en el suelo no sabe cuanto tiempo hace que terminó su trabajo, pero no quiere marcharse sin recrearse en esos cuerpos extrañamente reconstruidos, son su obra y, para ser la primera vez, no le ha ido nada mal. Todavía nota ese calor que le subió a la cara con el primer hachazo, y seguro que si ahora hablase con alguien la voz le temblaría de la emoción. Las manos le duelen, pero ha valido la pena.

Un gallo canta en la lejanía ignorando la tragedia. Ya empieza a amanecer en el pueblo; en uno de esos pueblos donde nunca pasa nada, donde todos se conocen, o eso creían hasta hoy.

sábado, 4 de junio de 2011

En la noche

Foto de Antonio Marset



Noche de quietud y ternura.

Una madre acuna a su hijo lo arropa y le besa la frente. Una última mirada para ver la carita mofletuda que asoma entre las sábanas. La puerta entornada en previsión de cualquier queja o llanto.

El silencio se adueña de la casa, solo el crujido de la madera bajo los pies descalzos y el tenue sonido de las luces que se apagan.

La brisa del mar entra sigilosa por las rendijas de los porticones.

Nadie la oye.

Sueños

Foto de Gloria Reyna

Soñaré despierta que estoy entre algodones
y que el sol juega con las estrellas.
Soñaré que la Luna me acuna
y que las aguas mansas reflejan nuestra imagen.
Soñaré que apoyo mi cabeza en su pecho
y que el cielo azul me rodea con los brazos.

Fundido en negro

Ya no oigo los latidos de la Luna.
Las nubes me cubren la sonrisa y la tierra se traga al mar.
Las lágrimas rompen la quietud del firmamento.
¿Suyas o mías? Mías, siempre mías.

Ya no quiero seguir soñando.

jueves, 2 de junio de 2011

El lobo

Foto de Gloria Reyna


Hermoso y fiero animal que caza amparado en la manada.
Tal vez se le pueda tachar de cobarde pues ataca a la presa cuando está indefensa y desprevenida. La persigue llevándola hacia una emboscada, donde los demás lobos la aguardan.

Pero a veces hasta al más astuto de los lobos le fallan los cálculos y las estrategias. Y un día, creído en su superioridad ve a una solitaria oveja y se ciega. Una presa fácil que Dios le ha puesto en su camino.

Cegado por la soberbia, se lanza sobre ella sin esperar al resto de la jauría, sin darse cuenta de que la oveja es un tanto peculiar, pues anda sobre dos patas y le apunta a la cabeza.

Moraleja: ¡cuidado con los pequeños detalles!

miércoles, 1 de junio de 2011

El olvido

Foto de María Alba Reyna


El pasado
le tocó en el hombro
llamándole para que se volviera.

Al mirar atrás,
él que tan creído estaba
de que pasaba dejando huella,
vio cómo una ola de olvido
borraba sus pasos.