Camprodón, foto de Gloria Reyna |
Echo de menos
la oscuridad de tu piel
y la claridad de tus manos
cuando cogías estrellas.
Amada me sentía
en tus palabras y en tus silencios.
Ya sé que no recuerdas.
En la flor libaba la abeja;
en tus manos, la esperanza.
Por la cañada llegaba la luna,
perfil de nácar,
al jardín de los deseos.
Tu beso fue miel de romero,
cairel bordado a la vida.
Ya sabes lo que siento.
¿Escalofríos? sensaciones de amor a flor de piel.
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